Parte 5 · 21 días de Mahāsatipaṭṭhāna — Los cuatro fundamentos de la atención plena
Cuerpo, sensaciones, mente y dhammas, llevados a la vida diaria.
Esta parte se está preparando. El programa ya está escrito y ahora se graban las sesiones guiadas en inglés, español y ruso. Se abrirá para quienes hayan terminado la parte anterior.
- Parte
- 5 de 5
- Duración
- 21 días · 2 sesiones al día
- Práctica
- Mahāsatipaṭṭhāna (los cuatro fundamentos de la atención plena)
- Entrenamiento
- Sīla, Samādhi y Paññā integrados
- Nivel
- Intermedio
- Requisito
- Parte 4
- Estado
- En preparación
- Idiomas
- Inglés, español, ruso
- Coste
- Por donación
- Maestro
- Ocean DYNN
- Tradición
- Theravāda
Qué contiene la parte
Veintiún días siguiendo el Mahāsatipaṭṭhāna Sutta: atención plena al cuerpo, a las sensaciones, a la mente y a los dhammas, con el acento en llevar la práctica a los días corrientes: el trabajo, la familia, el servicio.
Los cuatro fundamentos en la práctica
El sutta da cuatro fundamentos de la atención plena —el cuerpo, las sensaciones, la mente y los dhammas— y esta parte los toma en ese orden, sobre la base de ānāpānasati. La práctica se da en tres formas:
- Sentarse con atención plena: las sesiones de las partes anteriores, ahora dentro de los cuatro fundamentos.
- Caminar, acostarse y sentarse con atención plena: la misma atención llevada a cada postura.
- Comer con atención plena: la comida como práctica, no como una interrupción de ella.
Al mismo tiempo profundizas en la concentración a través de la generosidad, la quietud y el saber no hacer nada.
Más allá del cojín
El sutta no se limita a la meditación sentada, y esta parte tampoco. El sentido de todo el curso es la continuidad: la misma atención en la mesa y en el trabajo que en el cojín.
Hacia dónde apunta el camino
El Mahāsatipaṭṭhāna Sutta nombra su propio fin en sus primeras líneas: el camino directo para la purificación de los seres, para superar la pena y el lamento, para el fin del dolor y la aflicción, para la realización del Nibbāna. Esta parte sigue esa dirección: del cuerpo como proceso, pasando por la mente vista como corriente, al origen dependiente y la ausencia de un yo fijo.
Un curso puede señalar el camino y entrenar los pasos. Pero fijar una fecha para la meta no es posible, y el curso no lo promete. Lo que ofrece son veintiún días de práctica orientados como los orientó el Buda.